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Colaboración especial: LA ESPECULACIÓN INMOBILIARIA IMPIDE EL DESARROLLO SOSTENIBLE |
Esta semana iniciamos con una nueva colaboración de gran nivel: D. Jorge Benavides Solís, profesor titular de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Sevilla, nos presenta el artículo llamado LA ESPECULACIÓN INMOBILIARIA IMPIDE EL DESARROLLO SOSTENIBLE.
El presente artículo se enmarca dentro de la linea de trabajo de este profesor que aboga por un desarrollo urbano y urbanístico sostenible bajo los principios del respeto al medio ambiente y de la ética profesional.
La especulación inmobiliaria es legal porque en el capitalismo no puede ser tipificada como delito; sin embargo, es inconstitucional porque atenta contra el artículo 47. Es inmoral pero, sin duda, ha hecho posible la creación de puestos de trabajo, contribuyendo así al desarrollo económico. La realidad es paradójica.
Desde luego, decimos desarrollo y lo primero que se nos ocurre es asociarlo con la expansión, con las cantidades y el enriquecimiento económico.
Decimos desarrollo ecológico y automáticamente lo imaginamos vinculado a la conservación, a dificultades añadidas y costosas para el crecimiento.
Decimos desarrollo urbano sostenible y, tendenciosamente, los significados pierden su precisión. Todos los PGOUs dicen que son sostenibles y, mienten impunemente (Aljarafe, La Rinconada, Ávila).
Dicen que hay países desarrollados llamados del primer mundo, otros en desarrollo y los subdesarrollados. A partir de esta injustificada clasificación, todo lo que funciona mal, decimos que es tercermundista. Ya no es así.
La situación ha cambiado. Ya no es asunto de geografía, escala, tamaño o jerarquía. Debido a la globalización de la economía, todos los mundos, incluido el cuarto mundo, actualmente conviven. Las mayores miserias imaginables y las máximas conquistas humanas, en todos los aspectos, las encontramos tanto en Nueva York, Madrid o Buenos Aires, como en Lagos, capital de Nigeria o en Karachi.
Vemos que el desarrollo global es el marco del desarrollo local (relación con el locus) de las áreas metropolitanas, de las ciudades, de los pueblos y hasta de las aldeas.
El significado común de desarrollo tiene que ver con las cantidades, con el dinero, con aquello que se puede obtener con él. Todo; menos la felicidad y la convivencia en paz.
¿A mayor desarrollo cuantitativo, más soledad, más violencia y menos felicidad?
Según observación directa, así es. ¿Entonces, qué sentido tiene el desarrollo? ¿O es que, aún dentro del capitalismo, ¿existen varios tipos de desarrollo?
Desde luego. Aunque estamos globalizados, podemos escoger un tipo de desarrollo, además de cuantitativo, cualitativo. La finalidad del desarrollo es aumentar la calidad de vida (inter-relación de bienestar social, identidad cultural, calidad medioambiental) a partir del sentido común y de la responsabilidad ante nuestros hijos para utilizar adecuadamente los recursos naturales en la construcción no violenta, de un entorno agradable.
En suma, los actuales paradigmas del desarrollo no pueden prescindir de la Ecología, del Medio Ambiente y de la Sostenibilidad.
Las nuevas urbanizaciones dispersas, de pareados y adosados con campos de golf, han contribuido al enriquecimiento económico pero, ¿aumentan la calidad de vida o, solamente garantizan el lucro desmedido de las empresas inmobiliarias?
Matemáticamente está demostrado que el desarrollo, como producto de la especulación inmobiliaria es insostenible (Huella Ecológica) y por lo tanto, es socialmente irresponsable frente al consumo de los recursos naturales no renovables. El suelo y los combustibles fósiles son dos de ellos.
Ante esta situación, por estar “globalizados” el desarrollo es imperativo, sí; pero, existe la posibilidad de trabajar aquí y ahora por un desarrollo sostenible, de calidad. Con más razón todavía si es local porque el ejercicio democrático se hace más próximo y factible.
Por ello, hay que adoptar como objetivo superior del desarrollo local, la calidad de vida y a partir de ello, no despilfarrar los recursos naturales, culturales y humanos; aprovechar la bio-diversidad, es decir, poner en evidencia la singularidad local. Preventivamente, exigir eco-eficiencia a las empresas… SIGUE
Julio 23rd, 2007










2 Comentarios Añadir
1. Omar Bouazza Ariño | Julio 28th, 2007 at 13:30
Felicito al profesor Jorge Benavides Solís por este magnífico artículo que apunta en una dirección en la que hay que insistir, a pesar de que la realidad socioeconómica y política tienda en la dirección inversa. Por ello, es muy importante hacer oir nuestra voz a quienes pensamos como el profesor Benavides y, sobre todo, pienso que es urgentísimo enfatizar en la educación territorial, involucrar a los vecinos y señalarles los problemas a medio y largo plazo del desarrollo sin planificación, para que tengan una conciencia real de los beneficios del desarrollo económico acelerado sin tener en consideración parámetros ecológicos, culturales y sociales.
Un saludo a todos,
Omar Bouazza.
2. ercik | Enero 8th, 2008 at 3:30
esto es una caca!!! a nosotros los jovenes no nos sirve de nada!!! solo es para los adultos tratar de este tema tan ABURRIDO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
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