Dos nuevas promotoras víctimas de la crisis del ladrillo

Sábado, 26 de Enero de 2008

Evemarina Marbar El fantasma de la crisis sigue planeando sobre la economía de las constructoras nacionales, sobre todo en las de aquellas nacidas al alborozo del boom inmobiliario de tiempos pasados.

Tras la estocada mortal a grandes como Colonial, Llanera, Hábitat o Astroc, la desgracia recae ahora sobre medianas empresas de ámbito regional, en este caso de Galicia y Andalucía.

El Grupo Constructor Marbar, con sede en Tomiño, Pontevedra, se encuentra desde el jueves en una situación que podría calificarse de dramática, no solo para sus trabajadores, sino también para los proveedores, los clientes e incluso la economía de la propia región.

Después de la fuga de su propietario, Manuel Martínez Barrios, sin por supuesto haber dado explicación alguna, y haber sido despedidos los 56 trabajadores de la compañía, algunos de éstos han decidido hacinarse en la sede principal, para evitar la salida de maquinaria, material o vehículos a fin que, en los procesos judiciales posteriores, quede algo con que pagar los sueldos que se les deben.

Cabe añadir que trescientos clientes han descubierto esta semana que, los inmuebles del Grupo por los que pagaron adelantos, se encuentran embargados por los bancos debido a las deudas pendientes que estos tienen con los propietarios.

La conmoción ha alcanzado también a otras víctimas del hundimiento: proveedores y subcontratistas, cuyas pérdidas se estiman millonarias en base a las reclamaciones ya interpuestas por ellas, por lo que se teme el cierre de otras pequeñas empresas, de oficios relacionados con la construcción en la zona.

A su vez, en Andalucía, una de las cinco mayores inmobiliarias de la comunidad, Evemarine, fundada en 2001 por el arquitecto Borja Ramos, se declara en graves aprietos económicos, cuestión que ya se venía intuyendo en los últimos meses.

La empresa es la primera andaluza afectada y cuenta con 300 millones de Euros de deuda, que busca paliar mediante la fusión con algún nuevo socio salvador y en su defecto, con la venta de parte de sus acciones.

Para empezar con el plan de reflote, ya abandonó grandes proyectos en pro de otros de menor tamaño y mayor rentabilidad y redujo su tamaño cuando estaban a punto de expandirse hacia el sur de Portugal, cosa que evidentemente no pudo llevarse a cabo.

Los problemas crecieron con la desavenencias de los socios, como el que surgió con la familia madrileña de origen indio Kishinchand Shadadpuri que abandonó su 50% en la empresa, debiendo los restantes reestructurar el grupo atendiendo a la nueva situación.



Enero 26th, 2008

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